Los números oficiales y del sector privado consolidan una certeza alarmante para la mesa de los argentinos en lo que va de 2026: la persistente crisis de ingresos de la población está provocando un retroceso histórico en el consumo de proteína animal. Aunque a fines de 2025 el crecimiento del consumo de pollo y fundamentalmente de cerdo lograba maquillar la fuerte caída de la carne vacuna, la tendencia se quebró. Hoy, ya no hay sustituto que alcance.

Una dieta nacional que pierde peso
Durante el primer cuatrimestre de 2026, el consumo promedio total de proteínas (sumando carne vacuna, aviar y porcina) se ubicó en 114,5 kilos anuales por habitante, lo que representó una pérdida de 1,1 kilos per cápita respecto al mismo período del año anterior.
A pesar de que la carne de cerdo mantuvo un crecimiento vertiginoso del 8,5% (alcanzando los 19,5 kilos anuales por persona), los descensos del 0,25% en el pollo y del 5,38% en la carne vacuna arrastraron el promedio general a la baja. El encarecimiento de la carne roja —que llegó a subir dos veces y media por encima de la inflación general— obligó a los consumidores a resignar casi 3 kilos anuales por habitante en esa primera etapa del año.
Mayo profundizó el desplome: la peor marca en dos décadas
Lejos de estabilizarse, el panorama empeoró al sumarse los datos de mayo. Según el último informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), el consumo de carne vacuna cayó un 11,1% interanual en los primeros cinco meses de 2026.
El consumo por persona se ubicó en 47,5 kilos en mayo, registrando una baja de 3,1 kilos respecto a mayo de 2025. Se trata de la merma más importante de los últimos 20 años, directamente atribuida a la pérdida del poder de compra frente al encarecimiento relativo del producto.
En términos globales, el mercado interno absorbió 855.750 toneladas res con hueso entre enero y mayo, lo que equivale a una contracción de 106.710 toneladas menos en comparación con el mismo período de 2025.
La paradoja de los precios minoristas
Frente al freno total de la demanda doméstica, los precios en los mostradores comenzaron a mostrar signos de saturación. En mayo se registró una baja mensual del 0,7% promedio en los cortes vacunos (la segunda caída consecutiva). Los cortes más tradicionales mostraron sutiles retrocesos en sus valores:
*Asado: -1,6% (Precio promedio: $17.237,3 por kilo)
*Cuadril: -0,8% (Precio promedio: $21.163,9)
*Nalga: -0,6% (Precio promedio: $21.810,5)
*Carne picada común: -0,4% (Precio promedio: $10.402,2)
Por el contrario, los productos procesados e industriales se movieron en sentido inverso: las hamburguesas congeladas en caja sufrieron un aumento mensual del 2,5%, estableciendo su precio en $7.759,4.

Menos hacienda y la actividad frigorífica en mínimos históricos
La crisis del sector no solo se explica por el bolsillo del consumidor, sino también por una severa falta de oferta de ganado. La producción de carne vacuna cayó un 7,3% anual en lo que va de 2026, alcanzando los 1,168 millones de toneladas res con hueso (91.650 toneladas menos que el año pasado).
De acuerdo con CICCRA, la industria frigorífica atraviesa un bajísimo nivel de actividad debido a tres años previos de intensa liquidación de vientres y madres, consecuencia directa de la sequía y los eventos climáticos adversos que azotaron al país entre 2022 y mediados de 2025.
La faena total entre enero y mayo se ubicó en 4,94 millones de cabezas (un 9,8% menos), transformándose en el nivel de actividad sectorial más bajo de los últimos diez años.
Las exportaciones encuentran refugio en Estados Unidos
Mientras el mercado interno se achica, el comercio exterior ofreció una vía de escape parcial. En los primeros cinco meses del año, las exportaciones de carne vacuna totalizaron unas 312.200 toneladas res con hueso, un 5,1% más que en 2025.
Este incremento estuvo apalancado casi con exclusividad por el mercado norteamericano:
*El factor EE.UU.: Gracias al acuerdo comercial que amplió el cupo anual libre de aranceles a 100.000 toneladas, las ventas a este destino se triplicaron en la comparación interanual (creciendo 25% solo en abril), representando el 29,2% del volumen total exportado.
*El derrumbe de China: En contraposición, los envíos al gigante asiático —que sigue siendo el principal cliente en volumen— sufrieron una fuerte contracción del 35,8% mensual y del 32% interanual.
En materia de ingresos, China y Estados Unidos concentraron el 64,6% de la facturación de las exportaciones (u$s 110,2 millones y u$s 89,9 millones respectivamente), seguidos por Alemania (u$s 30,3 millones) y Países Bajos (u$s 19,5 millones), destinos que, si bien compran menos volumen, pagan valores unitarios considerablemente superiores.
