Si al terminar tu copa de vino notás sedimentos en el fondo, ya no tenés de qué preocuparte. El Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) derogó la norma que limitaba la presencia de borra en la bebida, adaptándose a las nuevas tendencias globales de elaboración sin filtrado. En concreto, lo que se quitó fue el carácter “excepcional” de la borra, a la que solía asociarse con vinos de menor calaña.
Lo que hay que saber:
Nueva resolución: La medida (Res. 1/2026) elimina las viejas exigencias de limpidez y aclara que los sedimentos no afectan la salud ni significan que el vino sea «malo».
Menos burocracia: Forma parte de un plan oficial para simplificar el negocio bodeguero. De hecho, el INV ya eliminó 973 normas desde el año pasado.
Cambio de controles: Los inspectores ya no controlarán el paso a paso dentro de la bodega, sino únicamente que el vino embotellado sea auténtico y apto para tomar.

Ese esquema, ampliamente celebrado por las firmas elaboradoras, entró en vigencia en enero de este año.
El sector bodeguero celebró la medida, que acompaña el auge de los vinos artesanales y simplifica las reglas del mercado.
