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Redacción RA

El sector porcino argentino atraviesa un momento excepcional. Impulsado por costos de producción contenidos y una notable ventaja competitiva en los mostradores, el consumo de carne de cerdo ha alcanzado un récord histórico de 25 kilos anuales por habitante, ganándole un terreno clave a la carne vacuna.

Según el consultor Juan Uccelli, el margen bruto del sector se ubicó en un 22% el mes pasado (superando el promedio histórico del 17%), convirtiéndose en uno de los mejores meses de mayo en 25 años.

Las claves del negocio porcino:

Costos vs. Ventas: Producir un kilo ronda los $1.780 – $1.800, mientras que el capón se vende cerca de los $2.300.

Estrategia productiva: Se incrementó el peso de faena promedio a 121-122 kilos por animal (2 kg más que en 2025), con proyección de llegar a los 130 kilos.

El factor precio: La carne de cerdo cuesta menos de la mitad que la vacuna, consolidándose como la opción más accesible para el bolsillo.

La luz de alerta: Las importaciones de Brasil a precios de «dumping» (por debajo de su costo) condicionan el precio del productor local.

El contraste con la carne vacuna

Respecto a la carne vacuna, en mayo la faena fue de 1 millón de cabezas, volumen un 10 % menor que en el mismo mes del año anterior. El analista Víctor Tonelli, señaló: “Hay retención en todos los niveles. Eso significa menos animales disponibles para faena y, por lo tanto, menos carne para abastecer el mercado interno”.

Las consecuencias ya empiezan a verse en la oferta de carne vacuna, encontrándose el consumo de carne vacuno por debajo de los 45 kilos por habitante.