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El pasado 25 de noviembre, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Castelar y el Instituto Vanella de la Universidad Nacional de Córdoba, recibieron resultados positivos al virus del género de los Alfavirus, familia Togaviridae, en las provincias de Corrientes y de Santa Fe. En las últimas horas, el Senasa ha tenido notificaciones de sospechas de equinos con sintomatología nerviosa en otras provincias, como Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba.

Este tipo de virus afectan a varios vertebrados, como el caso de los equinos y las personas que son hospedadores terminales, y son transmitidos por vectores, principalmente mosquitos, durante las épocas estivales.

Teniendo en cuenta la época del año y las condiciones ecológicas y climáticas, es imprescindible tomar medidas sanitarias de contención y control. A tal efecto, el Senasa convocó a la Comisión Nacional de Sanidad y Bienestar de los Équidos (CONAE), donde en un encuentro se evaluaron las medidas de prevención dispuestas, las acciones sanitarias en las regiones afectadas y la posibilidad de avanzar en protocolos para la realización de eventos que impliquen el traslado y concentración de equinos.

Esta enfermedad viral se transmite de las aves a los mosquitos, y éstos a su vez infectan a los equinos y seres humanos. El período de incubación de la enfermedad es de 5 a 14 días.

Los establecimientos que notificaron signos nerviosos y/o mortandad de equinos se encuentran sometidos a interdicción oficial con restricción absoluta de movimientos. Asimismo, el Senasa dio también intervención al Ministerio de Salud de la Nación y a las autoridades locales con los que se trabaja en forma articulada.

Las principales herramientas de control y prevención son:

• El control de mosquitos. Importante el control ambiental, así como la aplicación en animales de productos autorizados.

• La vacunación. Por ello se está gestionando la disponibilidad y distribución de la mayor cantidad de vacunas en el menor tiempo posible.

Asimismo, es necesario recordar el fortalecimiento de la revisión clínica periódica de los equinos, extremar las medidas de bioseguridad y poner en práctica las herramientas preventivas y de control necesarias.